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Buscando el modelo de negocio para la industria musical

Febrero 11, 2009
por manuelvl

Para empezar el 2009 (bloggistacamente hablando, claro está) voy a tomar un tema delicado y que está generando mucho debate: el estado de la industria musical y, por extensión, la industria de los contenidos.

Hace unos días, elpais.com publicaba esto: Google quiere cambiar la industria de la música. ¿Que dice la Sociedad de la Colaboración de todo esto? Como os podéis suponer las posiciones son muy encontradas. 

En un bando tenemos los modelos de la Globalización 2.0, típicos del mundo físico, que en esencia basan sus negocios en el intercambio y compraventa de bienes y servicios físicos… es la cultura de masas, de los greatest hits, de los medios de comunicación masivos. También tenemos a organizaciones como la SGAE, centradas en rentabilizar al máximo los derechos de autor y haciendo que cada que vez que se reproduce una canción en cualquier parte del mundo o se presupone que se va hacer, haya una tasa, un peaje que la fiscalice dicha reproducción.

En el otro extremo (muy, pero que muy lejos de los anteriores) tenemos los nuevos esquemas de negocio: apadrinados por Chris Anderson y su Long Tail, por Gerd Leonhard defensores de que los modelos de negocios basados en la venta de la copia no se puede rentabilizar en un mundo en el que un chaval de 15 años está equipado, como mínimo, con un teléfono móvil / pda con capacidad de grabación de video, audio e imágenes, dispone en su casa de un ordenador con altas prestaciones de edición y reproducción, tiene además conexión de banda ancha ensanchándose y como mínimo tiene varios reproductores de MP3 repartidos por su ecosistema personal. Chavales que, por otra parte, no utilizan ese invento del siglo XX llamado CD o su hermano mayor DVD, y que miran al BluRay de reojo porque es excesivamente caro y no tienen contenidos que reproducir.

Hoy Enrique publica una entrada sobre movimientos que están haciendo las operadoras de telecomunicaciones (asociadas en REDTEL), junto con la SGAE y con el parabien del Ministerio de Cultura para limitar el uso del P2P (redes de compartición de ficheros a través de internet).

Diferentes estudios (informe de contenidos digitales de ASIMELEC, Libro Blanco de los Contenidos Digitales de ONTSI) que la compartición y descarga personal de música (no para revenderla, es decir, no para hacer piratería) no impacta en el tamaño del mercado de la música; otra cosa es que cada vez se vendan menos CDs.

Para terminar, una experiencia personal: soy yo, o ¿cada vez es más difícil conseguir entradas para los conciertos? Ayer estuve 1 hora en un teléfono de venta de entradas para conseguir ver a Amaral en Valladolid. La web que supuestamente debía vender las entradas no funcionaba… ¿No deberían de centrarse los esfuerzos de SGAEs y similares en promover los conciertos? ¿No es este un modelo de negocio rentab le? ¿Por qué los artistas no hacen giras más largas? ¿Por qué no dan más de un concierto por ciudad?

El debate está abierto…


2 comentarios dejar un →
  1. Febrero 19, 2009 7:06 am

    Si duda se podría debatir mucho sobre este tema. En mi opinión son las propias discográficas las que han generado el cambio en la industria musical. En su afan por conseguir aumentar los beneficios se apuesta por un tipo de música de consumo, de usar y tirar. Ya no interesa apostar por grupos con talento a los que apoyar para garantizarles una trayectoria musical, el negocio está en otro tipo de producto. Se lamentan por el descenso de las ventas debidas a P2P mientras sacan al mercado los CDs con la gala de los triunfitos que se venden como churros y con un coste de producción ridículo. ¿Cuanto cuesta ahora sacar un disco?, poco, muy poco ¿a quien le interesa promocionar a ese artista que tarda un año en componer su nuevo trabajo y que requiere luego un coste considerable de promoción cuando se puede recurrir a la música enlatada guardada en los armarios (de calidad muy discutible) poniéndole la voz de la cara de moda? Si voy a un buen restaurante me importan los detalles, la presentación, el servicio (al fin y al cabo voy a pagarlo) pero si voy al Mc Donnalds después de comerme la hamburguesa rápido tiro los restos en el contenedor y me olvido. Eso pasa con la música, si vendemos subproductos no podemos esperar que la gente este dispuesta a pagar por ellos el precio de un producto de calidad, eso genera una inercia que afecta a todo.
    En ese marco hay empresas que han sabido ver donde está el negocio. ¿Google va a cambiar el negocio de la música? Creo que antes de Google ha sido iTunes quien ha sabido posicionarse en un entorno donde los CDs se han quedado obsoletos y los nuevos soportes llevan la voz cantante.
    Luego está el tema de los conciertos. Conseguir entradas una odisea, luego los desplazamientos, las colas. Las discográficas saben que la mayoria de los que están dispuestos a pasar por ese calvario son los que ya compran los discos. Hay formas mucho mas rentables de promocionar los artistas y el resultado final es obvio, pocos conciertos y muchas veces mediocres.
    Ahora se ponen de moda los grupos que sacan sus discos directamente disponibles para descargar incluso a coste cero (o lo que considere el “oyente” que tienen que pagar por ellos), ¿estan locos o son visionarios?
    El cambio está ahí y la opción de subirse al carro, ahora es SI o SI. El soporte fisico para la distribución de la música está en extinción, ahora falta ver quien es el que sabe adaptarse mejor a la nueva situación.

    • manuelvl Enlace permanente*
      Febrero 19, 2009 8:25 am

      Estoy totalmente de acuerdo contigo, Israel. La clave es que lo que está en crisis, como muy bien dices, es el medio físico, no la música. El reto es saber monetizar el nuevo esquema basado en la distribución de música digital.

      iTunes ha marcado un hito y ahora empiezan a surgir muchos servicios; otro modelo interesante es el de “no descarga” o escucha online: spotify, last.fm, yes.fm. Google, como siempre, puede hacer de catalizador y hacer que ese mercado explote.

      Veremos qué pasa… pero si además a un negocio que ya estaba en crisis, le añadimos la madre de todas las crisis… los resultados pueden ser inimaginables.

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